Martín Díaz / La Nube
Las obras en algunas escuelas de Reynosa durante el 2023, promovidas por el alcalde Carlos Peña Ortiz, parecían una buena noticia. Al menos en el papel. Pero basta con rascarle tantito para ver que, más que solucionar problemas, abrieron otros: materiales de baja calidad y, lo peor, precios inflados como si fueran a construir castillos y no salones de clase. Al final, da la impresión de que en Reynosa lo que realmente sobra no son buenas intenciones, sino las ganas de hacer negocio con el dinero público.
Tomemos como ejemplo una simple barda en una escuela de Reynosa Díaz. Cualquiera pensaría que levantar unos cuantos metros de muro no tendría gran ciencia ni, mucho menos, justificaría un gasto exorbitante. Pero los números dicen otra cosa: el costo por metro lineal alcanzó la friolera de 6,709 pesos. Sí, casi siete mil pesos por cada metro de barda.
Y aquí es donde el escándalo se vuelve indignante. Porque mientras los padres hacen malabares para pagar útiles y uniformes, la administración municipal parece no tener reparos en inflar los costos de las obras, como si el dinero saliera de su bolsa y no de la de los ciudadanos. Lo más irónico es que la calidad de los materiales dista mucho de justificar ese precio.
No se trata solo de una barda, ni de una escuela. Es un patrón que se repite hasta la fecha en cada obra de la administración. Y esto deja en claro que, para los Peña Ortiz, la prioridad nunca ha sido mejorar Reynosa, sino mantener el flujo constante de obras a precios inflados, como si el erario fuera una piñata eterna.
El verdadero problema aquí no es la obra pública en sí, sino el desprecio con el que se maneja el dinero de la ciudad. Porque cuando un metro de barda se paga a 6,709 pesos, no estamos hablando de un error o de un mal cálculo. Estamos hablando de una decisión deliberada, calculada y descarada para beneficiar a unos cuantos.
Reynosa lleva años pagando la factura del Makiato cuyo lema familiar de «Haz obra que algo sobre» lo han instituido con una desfachatez insultante. La última prueba está en las escuelas, donde el alcalde Carlos Peña Ortiz se dio el lujo de cobrar casi 7 mil pesos por metro lineal de barda, como si estuviera construyendo un muro de mármol y no una cerca escolar con materiales de segunda. Y así, con cada contrato inflado y cada factura maquillada, los Peña Ortiz demuestran que la prioridad no es mejorar la ciudad sino seguir ordeñando el presupuesto municipal sin pudor alguno.
Pero, ¿por qué habrían de hacerlo de otra forma? Llevan años operando con la misma fórmula porque saben que pueden. Porque hasta ahora nadie ha podido tocarlos, y ellos lo saben y lo presumen. La impunidad les ha dado la seguridad de que no importa cuánto inflen los costos ni cuántas veces entreguen obras a medias, siempre habrá manera de salir limpios.
Al final, lo único cierto es la indignación de una ciudadanía que, por lo visto, tendrá que esperar sentada a que llegue la justicia. Congreso del Estado Libre y Soberano de Tamaulipas Gobierno de ReynosaDIF Reynosa