Martín Díaz / Periodismo con Firma
El discurso de la austeridad tiene un límite muy claro: la rendición de cuentas. En Río Bravo, el alcalde Miguel Ángel Almaraz ha vuelto a echar mano de la narrativa del ahorro para justificar la cancelación del acto público de su informe de gobierno, prometiendo que ese dinero se destinará a la compra de luminarias.
Almaraz anunció que entregará el informe al Cabildo el 13 de septiembre, último día del plazo establecido por el Código Municipal de Tamaulipas.
Cumplirá con la obligación legal.
No hay sacrificio ni generosidad en ello. Para eso es alcalde.
Lo que decidió cancelar es la ceremonia pública y convertir ese ahorro en propaganda de su gobierno. El año pasado hizo prácticamente lo mismo: anunció que no realizaría un informe de lujo y que el millón de pesos que supuestamente costaría sería invertido en iluminación.
Finalmente entregó el documento al Cabildo y lo difundió virtualmente.
La fórmula ya se la sabe: cancela la ceremonia, anuncia luminarias y vende como austeridad lo que simplemente es una decisión sobre cómo gastar dinero que no es suyo.
Pero la austeridad del alcalde suele ser muy selectiva.
Mientras presume el ahorro del informe, su administración prepara la próxima Feria de Río Bravo y menciona como posibles artistas a Julión Álvarez, Carín León, Los Tigres del Norte, Mijares y Marco Antonio Solís.
Hasta ahora son propuestas, no contrataciones confirmadas. Tampoco se sabe si los espectáculos serán pagados directamente por el Ayuntamiento, mediante un concesionario, con patrocinadores o con los ingresos de la propia feria.
Y ese silencio importa.
La Feria de Río Bravo 2025 se realizó del 5 al 28 de diciembre con recursos públicos municipales. El 26 de enero de 2026, el Congreso de Tamaulipas solicitó a la Auditoría Superior del Estado revisar ingresos, egresos, contratos, convenios, concesiones y posibles incumplimientos relacionados con el evento.
En febrero, personal de la ASE acudió a la Tesorería municipal para revisar las cuentas.
Hasta ahora no se conocen públicamente los resultados.
Tampoco se ha explicado con claridad cuánto costó la feria, cuánto dinero ingresó, quién administró los recursos, qué empresas fueron contratadas y cuánto se pagó por los espectáculos.
Ahí es donde el discurso de Almaraz deja de ser austeridad y comienza a parecer propaganda. Presume hasta el último peso que supuestamente ahorrará al cancelar la ceremonia del informe, pero no ha mostrado con la misma claridad cuánto costó la Feria de Río Bravo 2025, cuánto ingresó, quién administró los recursos ni qué observó la Auditoría Superior del Estado.
No se trata de impedir otra feria ni de negarle espectáculos a la ciudad. Se trata de que, antes de preguntar si el pueblo quiere escuchar a Julión Álvarez, Carín León o al Buki, el alcalde explique quién pagó la fiesta anterior y quién pagará la siguiente.
Con dinero público, ahorro sin cuentas no es austeridad.
Es propaganda.
Ahí están los hechos. Que cada quien saque sus conclusiones.









