Martín Díaz / Periodismo con Firma
—No traigo uniforme porque no soy empleado del Municipio.
La frase surgió durante una conversación con un trabajador de la recolección de basura en Reynosa. No hablaba de un caso excepcional. Según su testimonio, hay personas que diariamente participan en este servicio sin mantener una relación laboral con el Ayuntamiento. La pregunta es inevitable: ¿quién responde por ellas?
El hombre explicó que desde hace más de seis meses espera una oportunidad para ser contratado por Servicios Públicos Primarios. Mientras tanto, continúa trabajando en la recolección de basura sin uniforme, sin equipo básico de protección y obteniendo parte de su ingreso de las propinas que algunos ciudadanos le entregan por prestar este servicio.
Su historia no termina ahí.
Asegura que no es el único. Según su testimonio, existen otras personas en la misma situación: trabajan diariamente en la recolección de basura mientras esperan que algún día llegue una contratación formal.
Hace apenas unos días documentamos que el Ayuntamiento comprometió 190 millones 792 mil 160 pesos en doce contratos para la limpieza, conservación y embellecimiento de la ciudad. Los contratos públicos permiten conocer cuánto dinero se destinó, qué empresas fueron contratadas y cuáles son los servicios que deben prestar.
Si existen personas que diariamente participan en uno de los servicios públicos más importantes del municipio y aseguran no mantener una relación laboral con el Ayuntamiento, resulta legítimo preguntar bajo qué esquema realizan ese trabajo y quién responde por ellas.
La recolección de basura no es una actividad menor. Quienes suben a los camiones enfrentan diariamente riesgos físicos, manipulan residuos de todo tipo y trabajan expuestos al tránsito vehicular, al clima y a materiales potencialmente peligrosos. Esa realidad hace todavía más relevante conocer quién debe proporcionar equipo de protección, garantizar condiciones de seguridad y asumir responsabilidades en caso de un accidente.
Si no son empleados municipales, ¿por qué hay personas prestando un servicio público de manera cotidiana sin una relación laboral formal y quién responde por ellas en caso de un accidente?
Si sí lo son, ¿por qué trabajan sin uniforme, sin equipo de protección y, según su propio testimonio, esperando una contratación formal?
La responsabilidad de aclarar esta situación recae en el alcalde Carlos Peña Ortiz y en el titular de Servicios Públicos Primarios, Antonio Chávez. Son ellos quienes deben explicar por qué este esquema ha permanecido durante meses sin resolverse y por qué personas que participan diariamente en un servicio público continúan sin una situación laboral definida y bajo condiciones inseguras de trabajo.
Ahí están los hechos. Que cada quien saque sus conclusiones.









