Martín Díaz / Periodismo con Firma
Hay una línea muy delgada entre querer caerle bien a los chavos y caer en el ridículo administrativo. El alcalde de Ciudad Madero parece haber cruzado esa frontera sin frenos, trepado en la tendencia del algoritmo mientras los cimientos de su responsabilidad institucional se llenan de telarañas. No es un tema menor: cuando el espectáculo digital desplaza a la función pública, el que pierde siempre es el ciudadano.
Recientemente, el munícipe presumió con bombo y platillo un video junto al personaje viral “6ix7even”. Ahí lo vimos, mimetizado con los códigos de la “chaviza”, celebrando millones de reproducciones y repitiendo gestos de moda. El problema no es que un político intente conectar con nuevas generaciones; el problema es que lo use como cortina de humo para ocultar una parálisis administrativa que ya apesta a desprecio por la ley.
El Cabildo: Un cero a la izquierda
Mientras Erasmo se ocupa en monitorear cuántos “likes” cosecha su última ocurrencia, el Cabildo de Madero —que debería ser el verdadero contrapeso y corazón del gobierno municipal— ha sido relegado al papel de un invitado de piedra. Las críticas por el incumplimiento en el número de sesiones no son ataques de la oposición por mero gusto; son señalamientos directos a una violación sistemática del Código Municipal de Tamaulipas.
La ley es fría y clara: el Cabildo debe sesionar de manera periódica, al menos dos veces al mes. ¿Por qué es tan importante este rigor? Porque es ahí, y no en un video de TikTok, donde se discuten los presupuestos, se revisan las cuentas públicas y se fiscaliza cada peso que sale de las arcas municipales. Cuando el alcalde decide no convocar a sesiones, no solo rompe un protocolo: está rompiendo el mecanismo que evita que el poder se convierta en el capricho de un solo hombre.
Las facturas legales del «show»
Jugar al influencer tiene consecuencias jurídicas reales que el alcalde parece ignorar en su camino a la ambición:
Omisión de Funciones: El Artículo 44 del Código Municipal es tajante. No convocar a sesiones ordinarias es una falta grave a sus obligaciones.
Sanciones del Congreso: El incumplimiento recurrente de estas normativas faculta al Congreso del Estado para iniciar procesos de amonestación o, en casos extremos, la suspensión del mandato.
Opacidad en el Gasto: Sin sesiones de Cabildo, las licitaciones y asignaciones directas quedan en la oscuridad. Esto no solo es mala administración, es la antesala de denuncias ante la Auditoría Superior del Estado.
Gobernar no tiene filtros
Resulta preocupante que, en un estado que demanda seriedad, la máxima apuesta de quien ya se siente con tamaños para la gubernatura sea el “chavorruquismo” forzado frente a una cámara. La verdadera empatía con los jóvenes no se logra imitando sus señas; se logra garantizando que tengan calles iluminadas, seguridad en sus colonias y un gobierno que rinda cuentas.
Hacer señas con las manos no pavimenta la Avenida Monterrey ni resuelve los problemas de servicios públicos en las colonias de Madero. Pero sí alimenta un ego político que parece haber perdido el piso.
Al final del día, los filtros de Instagram no tapan las grietas de una gestión que prefiere la pantalla al compromiso institucional. Madero exige un gobernante que respete las reglas del juego democrático. No se puede aspirar a dirigir un estado cuando no se es capaz de respetar el reglamento del propio municipio.
Los videos pueden hacerte viral. Las omisiones de gobierno pueden convertirte en delincuente.









