Por: Martín Díaz | La Nube
En una cátedra de análisis geopolítico transmitida por Focus Radio, el Maestro Humberto Zurita Eraña lanzó una advertencia sobre el momento que atraviesa México en materia de seguridad hemisférica. Con una trayectoria que abarca décadas en los tres niveles de gobierno y formación académica en la UNAM y la Universidad Humboldt de Berlín, el analista sostuvo que el país enfrenta un escenario de aislamiento estratégico frente a la nueva arquitectura regional que Estados Unidos impulsa contra el crimen organizado.
El “Escudo de las Américas” y la ausencia de México
El punto central de la entrevista fue la reciente Conferencia de las Américas contra los Cárteles, realizada el 5 de marzo en Doral, Florida. Durante el encuentro, cerca de veinte países —entre ellos Argentina, Ecuador, El Salvador, Panamá y República Dominicana— firmaron un acuerdo para impulsar una estrategia regional de combate al narcotráfico conocida como “Escudo de las Américas”.
La iniciativa busca fortalecer la cooperación militar, policial y de inteligencia para enfrentar a los cárteles transnacionales. Sin embargo, tres de las economías más grandes del continente no participaron en el acuerdo: México, Brasil y Colombia.
Para Zurita, la señal es clara: el sistema de seguridad hemisférica comienza a reorganizarse sin la participación directa de estos actores clave, lo que podría modificar los mecanismos tradicionales de cooperación que durante décadas operaron a través de agencias como la DEA.
La pregunta de fondo es inevitable:
¿Se trata de una exclusión diplomática o de una decisión política de México de mantener distancia frente a estos esquemas?
La doctrina de soberanía
Para explicar la distancia entre México y este tipo de coaliciones, Zurita señaló que la política de seguridad nacional mexicana mantiene una tradición de soberanía estricta, que limita la cooperación militar extranjera en territorio nacional.
Mientras Washington plantea la posibilidad de tratar a los cárteles como organizaciones terroristas, lo que abriría la puerta a operaciones internacionales más agresivas, el gobierno mexicano mantiene su postura de rechazo a cualquier presencia militar extranjera.
Esta diferencia de enfoques —seguridad regional versus soberanía nacional— explica, según el analista, la creciente brecha en materia de cooperación.
Más allá de las capturas
Zurita también cuestionó la narrativa que suele centrarse en la captura de líderes criminales como indicador principal de éxito.
“La seguridad de la República no puede depender del ruido de las capturas, sino del diseño institucional”, afirmó.
En su opinión, México necesita construir una arquitectura de seguridad capaz de sostener los resultados más allá de operativos mediáticos o cambios de gobierno.
Para ello planteó tres pilares fundamentales:
Tablero nacional con métricas públicas
Un sistema de evaluación transparente que permita medir el desempeño de gobernadores, fiscalías, jueces y el sistema penitenciario.
Continuidad técnica
La profesionalización de las áreas de seguridad para evitar que las estrategias cambien cada sexenio.
Protección interna
Garantías de seguridad para funcionarios que denuncian irregularidades dentro del propio sistema.
El peso de la presión internacional
El análisis adquiere mayor relevancia tras recientes declaraciones del expresidente estadounidense Donald Trump, quien calificó a México como el “epicentro” del narcotráfico en el hemisferio.
Para Zurita, ese tipo de afirmaciones no deben verse únicamente como retórica electoral, sino como una herramienta de presión política que busca empujar cambios en la estrategia mexicana frente al crimen organizado.
“Estamos en medio de declaraciones duras y presiones internacionales”, concluyó.
“Es momento de cerrar filas con el país, pero con una agenda de seguridad que tenga métricas públicas y verificables”.









